La experiencia política de Paulina Nin en Pichilemu
DEUDAS, MENTIRAS Y POCOS VOTOS

Luego de semanas de dudas, siete mujeres que trabajaron en el comando de la frustrada postulante a alcaldesa quisieron dar su testimonio a VEA de lo que consideran una estafa. Les prometieron sueldos, contratos y trabajo a futuro, y nada de eso se ha cumplido. Y a los problemas económicos se suman conflictos con sus esposos por cuentas telefónicas impagas que la candidata aseguró iba a cancelar.

 

El rostro de Celia Vidal al momento de llegar lo dice todo. Está amargada. Tiene pena y mucha rabia con la señora Paulina Nin de Cardona, y en uno de sus gestos lo demuestra a cabalidad. "La odio..." es la primera frase que esboza sentada junto a la mesa... y triturando uno de los panfletos con la imagen de la ex animadora y candidata a alcaldesa por Pichilemu. La razón de su ira no es un tema menor. Acaba de dejar su hogar después de pelear una vez más con su marido debido a los múltiples problemas económicos que le produjo trabajar en la campaña edilicia de la animadora. 

Celia, al igual que sus amigas, cree que está perdiendo a su marido, su familia y la posibilidad de trabajar en la comuna ya que el ochenta por ciento de sus posibilidades laborales está en manos de potenciales empleadores a los cuales su ex jefa se dedicó a denostar durante más de dos meses con graves acusaciones. Son ellos los que ahora les cierran las puertas a estas jóvenes mujeres que sufren las consecuencias de haber jugado todas sus cartas por alguien que les prometió el oro y el moro, y que no les ha cumplido y está lejos de hacerlo.

Gina Parra es una de las víctimas de Paulina Nin. Cuenta que al igual que sus compañeras se acercó un día a la candidata para manifestarle su intención de trabajar con ella en la campaña porque necesitaba dinero. "Ella es una mujer muy agradable, y me aceptó de inmediato. Pactamos un sueldo de 55 mil pesos más un 30 por ciento de esa cantidad que sería pagada después de las elecciones". Ella fue una de las trescientas pichileminas que votaron por quien condujo programas de ayuda social en Televivión Nacional y Canal 13.

¿Cómo se hizo la campaña?
-La hicimos prácticamente nosotras ya que ella, al parecer, tiene muchos problemas en Santiago y no pasaba mucho aquí. Era algo así como un día en Pichilemu y tres en Santiago. Por esa razón el trabajo no se podía proyectar mucho.

¿Tenían horarios de trabajo?
-Sí, empezábamos a las 10:30 de la mañana hasta las 13 horas, y luego de 15 a 20 horas. Eso era de lunes a viernes, pero siempre y cuando no tuviéramos que ir a los pueblos, ya que en esos casos trabajábamos hasta los fines de semana. Teníamos que marcar territorio.

¿Cómo es eso?
-Es decir marcar nuestra presencia, o mejor dicho la suya en distintos lugares. Recorrimos Pichilemu de punta a cabo, y no sólo el sector del centro y la playa porque nuestro pueblo es mucho más que eso. Llegábamos a pie a lugares como Playa Hermosa o Ciruelo, que está a diez kilómetros de aquí, y luego regresábamos.

Pero volvían en vehículo.
Ríen, y luego contestan a coro.
-¡Noo, a pie! Golpeábamos casa por casa entregando los folletos de la Paulina y hablando con la gente.

¿Están diciendo que el puerta a puerta lo hicieron ustedes, sin la candidata?
-Sí, ella nunca nos acompañó. Además que siempre estaba con problemas de salud... pero con todo esto ya no le creemos mucho. No sabemos hasta dónde es cierto lo de su enfermedad.

¿Ella les ofreció un contrato?
-El que se encargaba de todo era don Alfredo, su marido. Un día nos pidió fotocopias de nuestros carnés de identidad para llevarlo supuestamente a la notaría, y allí hacernos un contrato de trabajo. El tema es que nos fueron tramitando hasta llegar al 31 de octubre, y nunca pasó nada.

Marcela Navia es otra de las ex colaboradoras de Paulina, y ella recuerda que Alfredo Zúñiga les prometió entregarles un documento oficial, algo así como una Letra de Cambio. Pero ellas mismas le preguntaron qué valor iba a tener aquella letra, porque él había manifestado con antelación que no poseía absolutamente nada. Ante ese cuestionamiento, el aludido les respondió diciendo que él es un hombre honesto y nunca ha dejado de pagarle a nadie. "Con esas respuestas nosotros terminábamos confiando en ellos, pero con el tiempo las cosas se fueron evidenciando. Nos decían que pagarían un martes, llegaba ese día y nada, entonces se acercaban y nos decían que el viernes era el día, etcétera. De esa forma nos tramitaban, y hasta el día de hoy nunca nos pagaron.

DEUDAS Y PROMESAS

El comando de Paulina Nin lo componían cerca de doce mujeres, en su mayoría dueñas de casa y con hijos pequeños, a los cuales dejaban encargados mientras cumplían su labor propagandística. Todas tenían la promesa de que cuando la candidata les pagara, ellas harían lo mismo con sus ocasionales "nanas". Si bien quisieron dar su testimonio, aún quedan algunas que no se atreven a hablar, según dicen sus compañeras, simplemente por temor. A pesar de eso, la mayoría quiso manifestar su rabia y desesperación por una situación que consideran un chantaje de parte de Paulina y su marido. 

Ximena Veas, Marcela Navia, Celia Vidal, Isabel Albornoz, Mireya Barriga, Ximena Vargas y Gina Parra son algunas de las integrantes del ex comando que se llevaron el trabajo duro de la campaña electoral y que por estos días ya no tienen esperanzas de cobrar algún emolumento, más bien lo han perdido todo. Según cuentan, dicha situación las tiene al borde del colapso, porque a la falta de dinero se suman los problemas familiares y sociales que les significó jugarse por entero por alguien que terminó abandonándolas a su suerte. 

Celia Vidal tiene tres hijos y prestó la camioneta de su marido para tareas propagandísticas. En una oportunidad estaban en plena labor y la chocaron, quedando con daños. Hasta ahora nadie le ha ayudado a repararla, y su esposo la responsabiliza a ella de lo ocurrido. 

Gina Parra es contadora y acudió a trabajar con Paulina por necesidad y, aunque su marido la apoya, ha debido soportar las deudas contraídas porque ocupaba su teléfono para contactar a sus compañeras y programar actividades de campaña. Además el marido de Gina en algunas oportunidades tuvo que dejar su trabajo de obrero para cuidar a sus dos hijos, porque su esposa prácticamente no pasaba en casa. Los apremios económicos que soportan hoy los ha obligado a poner en venta su parcela y su vehículo a un precio muy bajo. "Paulina nos decepcionó a todas, porque la teníamos como una mujer muy sensible y que ayudaba a la gente. Aparte de ser sus colaboradoras y trabajar para ella, nosotras creíamos firmemente en que su llegada sería un aporte a nuestro pueblo. Ella siempre hablaba de la mujer y con su mensaje nos interpretaba a todas, por eso en su comando éramos sólo mujeres", manifiesta Gina.

Otra situación compleja que ellas han debido vivir dice relación con las burlas de las que han sido víctimas en el último tiempo, ya que se han ganado una desagradable popularidad en el pueblo. Su llamativo uniforme amarillo en los tiempos de campaña les valió el apodo de "las chaquetas amarillas", "ratas" o "las mascotas de Paulina", entre otros. 

"Lo dimos todo por ella, la admirábamos desde que estaba en la televisión, pero ahora nos damos cuenta de que todo lo que ella dice y hace es un teatro. Su imagen es falsa. Paulina desprecia a todo el mundo, todos somos algo inferior y ella es la única mujer importante y perfecta. Para ella, nosotras somos peor que nada", expresa muy airada Gina, quien agrega "por eso quisimos dar nuestro testimonio... la idea es que ella sepa que nosotras valemos mucho, de verdad".

"Era nuestra salvación porque encarnaba el cambio que nuestra comuna necesitaba y nosotras le creímos la pomada que nos vendió. Además tenía una capacidad única para sensibilizar a la gente, porque en la radio las personas lloraban y nosotras también. Y era todo gracias a su discurso aprendido, a su labia y su manejo en las comunicaciones", concluye Celia Vidal.

¿Qué otras promesas les hicieron Paulina y su marido?
-Aparte del sueldo y de los contratos de trabajo, nos decía que si salía elegida alcaldesa nos daría una semana de vacaciones para luego volver a trabajar con ella. También don Alfredo dijo que nos regalaría una sala cuna para que pudiéramos dejar a nuestros hijos cuando saliéramos a trabajar. Y se nos dijo que para el verano traería carritos de maní del "Conejo" Martínez, para que tuviéramos otra entrada.

Pero eso estaba condicionado a su eventual victoria electoral.
-No, ella dejó en claro que aunque no ganara nos dejaría trabajando a todas, de todas maneras.

Celia Vidal fue talvez quien más sufrió las consecuencias de la campaña de la ex animadora. A su reciente separación con su marido y el choque de su camioneta, se suman también las cuentas telefónicas por las llamadas que se hicieron desde su casa. "En una oportunidad tuvimos una reunión en la casa de Mireya, y uno de los jefes le dijo a Paulina que desde mi teléfono se estaban haciendo llamadas para la campaña. Ella le respondió 'no te preocupís hueón, si cuando lleguen las cuentas las pagamos'. Estas llegaron durante dos meses y nadie pagó nada. Mi compañera, Mireya, me prestó la mitad de la plata para cancelar lo adeudado, y don Alfredo me decía que no me preocupara que él tenía la plata. Hasta que llegó el día en que lo tomaron preso por otro asunto pendiente. Me llamaban a mi casa y me decían que contactara a mis compañeras para que estuvieran a tal hora en el juzgado, y yo las tenía que llamar a sus celulares. Al tiempo hablamos de mi situación en las reuniones y sacamos las cuentas. En total me debían más de noventa mil pesos en llamadas", cuenta Celia. 

Entre la señora Bárbara Green y Carlos Iturriaga, que eran los jefes de campaña, me dijeron que me quedara tranquila porque la cuenta sería cancelada. Pero a los pocos días se hizo una nueva reunión, esta vez con la gente de RN y la UDI. Paulina nos citó a tres de nosotras para que la acompañáramos, y cuando terminó me acerqué y le dije que necesitaba el dinero para pagar mi cuenta de teléfono. Ella me preguntó cuánto era, y yo le dije setenta mil pesos.

¿Y ella qué le respondió?
-Me dijo "¿tú estai hueona? ¿de dónde te voy sacar setenta lucas? Con el tiempo la cuenta fue creciendo, y hasta hoy nunca llegó la plata. Debo 150 mil pesos. Me llamaron de la compañía y me dijeron que si no depositaba un porcentaje en un plazo determinado mi marido se iría a Dicom. Volví a llamar a don Alfredo y dijo que vendrían el 2 de noviembre a pagarme. Hasta ahora no pasa nada.

¿Cuándo vieron por última vez a Paulina?
-Bueno, el día de las elecciones estuvimos acompañándola durante toda la mañana. Ella nos decía que estaba tranquila y que sabía que no ganaría, pero que se iba feliz porque nosotras tendríamos trabajo. Siguió pasando la hora se puso un poco nerviosa y nos dijo que iba a almorzar, que nos juntáramos más tarde en la casa de Gina. Quedamos entonces de acuerdo en reunirnos a las 16 horas. Aparecimos nosotras, pero no Paulina. Luego se supo que había viajado a internarse a una clínica en Santiago, pero yo sé que eso no fue cierto. Han pasado los días, las semanas y los meses y de ella nunca más se supo. La hemos vuelto a llamar, pero se niega al teléfono. Esto ha sido un calvario, ¿qué posibilidades tenemos ahora nosotras de trabajar en Pichilemu?... ¡ninguna! Jorge Vargas, el alcalde reelecto de la comuna, es mi compadre y yo le di la espalda por apoyar a Paulina Nin. 
Concluye Celia y salta a la vista que está muy arrepentida.

Otra de las afectadas es Isabel Albornoz quien ha perdido casi todo. En su hogar no tiene agua ni luz eléctrica y, como dice ella, con un un dejo de ironía "lo único que le puedo agradecer son unas velitas aromáticas que Paulina me regaló porque gracias a ellas ahora tengo como iluminar mi casa en la noche".

Mireya Barriga cuenta que siempre pasaron pellejerías, y que luego de toda una mañana de caminar y trabajar estaban hambrientas. Una de las integrantes del comando le dijo a Alfredo Zúñiga que había una oferta de tres empanadas en mil pesos, y él les dijo "¡no!... comen pan o nada". Y tuvieron que aceptar comer sólo pan, porque era mucho el apetito y no tenían un peso. "Recuerdo también que él nos prometió regalarnos un millón de pesos si Paulina era electa alcaldesa", concluye. 

En ese momento, Celia se acuerda de otro episodio relacionado con la campaña:
-En Pichilemu existe un centro de Integra. Ellos le pidieron una mesa didáctica para los niños y, dada la insistencia, un día el comentario de Paulina fue "me tienen hasta la corona estos cabros cu...". Eso demuestra cómo es Paulina realmente. Cuando hacíamos reuniones se caracterizaba por ser muy frontal y agresiva para hablar. Se refería a sus rivales diciendo "¡qué se creen estos huasos brutos tales por cuales!". Pero en el programa de radio cambiaba su discurso y se refería a ellos como campesinos. Sin duda se aprovechó de la gente, e incluso ilusionó a algunos minusválidos con regalarle ruedas para sus sillas o llevarlos a conocer a artistas del programa "Rojo, Fama Contrafama".

ACCIONES LEGALES

Estas siete mujeres han decidido iniciar acciones legales en contra de Paulina Nin de Cardona por todos los perjuicios morales y económicos que están sufriendo. Considerando deudas contraídas, sueldos y cuentas impagas, tarjetas telefónicas de prepago y otros, el monto de la deuda asciende a más de cuatro millones quinientos mil pesos, que estas mujeres no están en condiciones de regalar así como así. Esperan alguna vez cobrar, ya sea con un acuerdo con la aludida o bien a través de los tribunales. Para esto también tomaron un primer contacto con el abogado Hernán Calderón, quien les dijo que era muy difícil el caso porque Paulina no le cumplía a él y menos les cumpliría a su comando.

Hace poco Paulina supuestamente fue embargada de sus bienes.
Responde Mireya Barriga:
-Ella decía que estaba cambiando los muebles, y que los viejos los había regalado a la tía de don Alfredo. Yo pienso que si es así, nos podría haber pagado con esos muebles a nosotras (ríen).

Rodrigo Chacón T.

Artículo completo en la edición impresa de Vea.

"Lo dimos todo por ella. La admirábamos desde que estaba en la televisión, pero ahora nos damos cuenta de que lo que dice y hace es un teatro, que su imagen es falsa", manifiestan las ex colaboradoras de la frustrada candidata a alcaldesa.

Alfredo Zúñiga fue detenido en mayo de 2004 por orden de la magistrado, Marcela Cisternas Valenzuela, como sospechoso de tres casos de abuso sexual infantil. El día que salió en libertad, las mujeres del comando fueron citadas para manifestarse a favor de la candidata y su marido.

 

Otro momento trascendente en la vida de Paulina Nin y Alfredo Zúñiga fue el día de su matrimonio. En el ex comando dicen que ella las invitó "de palabra", pero jamás llegó un parte oficial para ninguna de las hoy atribuladas colaboradoras.

 

Esta es la vidriería Pichilemu, adonde la ex postulante a la alcadía de Pichilemu adquirió algunos vidrios y ventanas para decorar su cabaña en Punta de Lobos. Su propietaria, Carolina Caroca, denunció que Paulina le debe más de 175 mil pesos.

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