Juan Cristóbal Foxley
GRAN SEÑOR Y RAJADIABLOS

Estudió leyes, trabajó en la Bolsa de Nueva York y ahora se dedica a hacer yoga y a escribir sus aventuras por Europa, donde asegura que se codea con el jet set. Es divertido, ameno, pero le disgusta que lo cataloguen de snob, prefiere que le digan "cuico". En el hogar de sus padres, este singular "pateperro" chilensis habló de todo y más.

 

Debutó con el rancio apelativo de "El dandy chileno", pero no le gusta mucho que lo tilden de esa manera, porque no quiere que lo cataloguen de snob. Confidenció que prefiere que lo definan como "un místico en estado de efervescencia". Juan Cristóbal Foxley (36) es simpático, ameno, muy divertido, y cuenta con gracia que se codea con lo mejor del jet set internacional. Asegura que pololeó durante tres meses con Laura Boyer, la hija del esposo de Priscilla Preysler, la ex de Julio Iglesias, pero que la relación se terminó porque ella "es una neurótica". Pero quién es en realidad este hombre de buena "facha", que viste trajes hechos a la medida, zapatos de la exclusiva tienda Hermes, corbatas Burberry y colleras Cartier.

Se hizo conocido en nuestro medio a través de la columna que escribe para el diario La Nación Domingo, en la que comenta con orgullo cómo se relaciona con los personajes más chic del mundo, ambiente que por cierto le fascina y lo deslumbra. 

"Juancri" -como lo llaman su amigos más cercanos- se tituló de abogado de la Universidad Católica, trabajó dos años en el Bank Boston en el departamento de Finanzas Corporativas, estudió un MBA en Administración de Empresas en una universidad de Londres, trabajó en un banco de Nueva York, -Wall Street- y en otro de Madrid. Cuenta que se ha desempeñado como relacionador público de la discoteque española Gabana, donde hizo su despedida de soltero el Príncipe Felipe, y donde la próxima semana va a estar compartiendo en el salón vip junto al cantante Luis Miguel. 

Es el hijo menor del doctor Roberto Foxley y de la periodista Verónica Detmer, quien estuvo mucho tiempo a cargo de las páginas sociales del diario La Segunda. Su hermana, Verónica, está casada con un diplomático y vive en Mar del Plata. En tanto su otro hermano, Carlos, está casado con Verónica Bolocco. Y es sobrino del economista y actual senador Alejandro Foxley. 

Lo de "dandy" nace de sus buenos contactos con la socialité internacional, pero Juan Cristóbal se lo toma con humor. Al respecto dice "si yo me pongo una chaqueta azul, un pañuelo, una corbata Ralph Laurent, tengo pinta de inglés elegante que va a un cóctel, pero no es mi culpa. Y estoy orgulloso de eso". 

Entre sus aventuras, este hombre de intensos ojos azules que ha vivido en Nueva York, Londres y España cuenta con mucha gracia que compartió con la ganadora del Oscar, Julia Roberts, cuando en un restaurante le inventó que era sobrino nieto de Pablo Neruda, y a los pocos días le regaló un libro del poeta con una firma falsa.

RADIOGRAFIA DEL DANDY

¿Le ha gustado estar invitado en varios programas de televisión, salir en la prensa y estar sobreexpuesto?

-Es más bien divertido, algo mágico, porque el universo te lo manda. Yo me siento como haber participado en "Operación Triunfo", pero no sabía cantar ni en la ducha y de repente aparezco. Es un proceso difícil de absorber tanto para mí como para mi familia, y a ellos les agradezco mucho su apoyo. 

Pero a usted le gusta este show, ¿se siente cómodo? 
-Sí, a mí me gusta. Estoy en un proceso de reconversión laboral, y ya hice un piloto de televisión en España, para el cual estuve en el cumpleaños de Naomi Campbell. Y con Lukas, el hijo de Nikki Lauda, conseguimos entrevistas con todos los pilotos de la Fórmula Uno. Contraté camarógrafos profesionales y grabamos todo para la productora Sólo TV de César Masías. Ahora estoy negociando para dos programas, pero uno de ellos se llama "Seduciéndote" que va a ser un espacio lúdrico, irreverente, en el cual yo tengo una sección.

¿Quién más estará en ese programa?
-La Miss España Eva González, quien es muy parecida a Angelina Jolie, y con Susana Richie, quien trabaja en "Crónicas marcianas", un programa de mucho éxito en España.

¿Cuál es su sección?
-Se llama "Mister Fox", que es el dandy, el seductor, que cuenta historias y da consejos de seducción. 

¿Por qué este cambio? Dejó las leyes y el mundo laboral tradicional para dedicarse a vivir divirtiéndose.
-Dejé la seguridad económica y emocional, pero yo me siento muy feliz porque tengo una estrategia. Hay gente que me cree, tengo veinte mil cómplices intelectuales a través de la columna que escribo en La Nación, que gozan con mi vida tan ecléctica. Vivo en una casa preciosa en el barrio Salamanca de Madrid, he estado en Londres, Nueva York, y tengo una compañera de piso búlgara de 19 años a la que adoro, porque así no me siento tan solo, autorreferente, egoísta, ni buenmozo. Nos influenciamos uno a otro. Ella me presenta amigas, lo pasamos bien. En España también tengo una vagabunda, con la cual nos juntamos todos los jueves a comer en mi casa. Ella se llama Carmen, y la dejé viviendo en mi departamento durante dos meses mientras yo viajaba a Mar del Plata. 

¿Y no temió por sus cosas, que se fuera con todas sus pertenencias?
-Si, pero apelé a mi buen corazón. Ella lo pasó regio, durmió en mi cama, después tuve que desinfectar todo, y cuando llegué la encontré vestida con mi bufanda Burberry, pero la abracé y le dije que la amaba. Claro que prendió una fogata en el piso porque no sabia encender la cocina, ¡así que mi departamento parecía Afganistán!

¿Por qué hace esto? ¿Qué lo impulsa?
-Amo haber leído autobiografías como "Confieso que he vivido" de Neruda, la vida de Vicente Huidobro y todos sus escapes con la Yolanda Amunátegui. Me fui de Chile porque me aburrí de ser abogado. Llevo como doce años fuera, me fui a trabajar a una fundación. Cuando llegué a Europa tenía como 22 años, y fue una experiencia increíble porque era la primera vez que llegaba a ese continente. 

¿Cuesta cortar el vínculo familiar?
-Sí, porque me duele no ver crecer a mis hermanos, ver que se casaron. Mi hermana es mi ángel que me cuida para que no "meta tanto las patas", y mi hermano Carlos es ingeniero, analítico y le parece divertido que me llamen el "dandy". Yo manejo España como mi play station, y puedo crear ambientes.

Se le ve alegre, conversador, ¿hay momentos de tristeza en su vida?
-Por supuesto. Me da pena cuando extraño a mi vieja preciosa, a la que adoro, y me pego mis lagrimones. Lloré con las películas "Cinema Paradiso" y "Billy Elliot", soy bien sensible y da lo mismo que me digan metrosexual y esas cosas. Es "descueve" ser sensible y sacar a flote la fragilidad... estoy aburrido de los Chicago Boys. No me gusta que me cataloguen de snob, y si me dicen "cuico" me da lo mismo, pero no soy tonto. No puedo negar mis orígenes ni mi educación, así que no me molesta que me digan "cuico". 

Hace una pausa, respira, y prosigue:
-En las navidades hay mucha nostalgia y lo he pasado solo. Yo fui un huérfano afectivo durante mucho tiempo, así que he ido de a poco rearmando mi madurez emocional. Cuando estaba depresivo me iba al Metropolitan Museum y me conectaba con los grandes artistas. Yo me he hecho a mí mismo, todo me ha costado en la vida. Ahora siento que estoy en paz con mis viejos y con el mundo, porque viví solo en el extranjero sin financiamiento, porque mis papás no tenían dinero para pagarme los cien mil dólares de un MBA, ¡y eso cuesta! Y por eso ahora me siento orgulloso.

¿De qué vive ahora que se tomó un año sabático?
-De mi indemnización por haber trabajado en Wall Street, así que puedo vivir unos meses tranquilito. Tengo mi sueldo de relacionador público y en la productora Sólo TV de España. 

AMOR, MATRIMONIO Y MUJERES

¿Se sabe buenmozo?

-Sí, lo sé, y es un regalo. Tampoco hay que creérselo, porque prefiero tener la sabiduría mental que todo esto se gasta y lo único que queda son los actos de amor de tu vida. 

Pero las españolas son tan liberales.
-Yo lo paso bien, tengo polola una vez por semana.

Es un conquistador.
-No. Me gusta estar bien conmigo mismo, soy medio hiperkinético y muchas veces la gente puede pensar que mi vida es muy alegre y perfecta, que a lo mejor no tengo espacio para escuchar a una mujer. Me ha costado, porque he sido emocionalmente muy inmaduro.

¿Es un hombre fiel?
-Sólo conmigo mismo, porque me ha costado encontrar pareja... me cuesta el compromiso. Me entretengo harto con todas las tonteras que hago. En España soy relacionador público de la discoteque Gabanna.

A su 36 años, ¿ha pensado en tener una pareja formal, armar una familia?
-Quiero tener hijos y familia, pero me ha costado todo en mi vida. Ha sido difícil llegar adonde estoy. Me he financiado mis estudios solo, mi padre tuvo un accidente cuando yo tenía cinco años y quedó con otro estilo de vida al que pertenecíamos. Entonces me han costado más los procesos de madurez... me he pasado más en fiestas, y no he formalizado. En Europa la gente se casa a los 40 años, cuando las niñas son tus cómplices y uno no es el proveedor ni el seguro de vida. Lo que pasa es que acá en Chile las niñas se casan a los 20 sin haber estudiado nada, y yo quiero a alguien que sea mi cómplice intelectual y sexual. Sí me quiero casar, pero con una persona a la que pueda entender, como una chilena, española o argentina, no con una niña anglosajona, neurótica, sobre analizadora; quiero una niña sencilla y de buen corazón. He tenido varias pololitas, me encantan las mujeres, pero tampoco quiero ser el "hijo de alguien". Pero sí ansío tener paz espiritual y encontrar a una mujer que sea mi cómplice en todo. 

¿Y en qué topa?
-Antes de morir mi abuela, Rosa Mackenna -hermana de Benjamín Mackenna-, me dijo "cásate con alguien de buen humor, porque las nalgas y las pechugas con el tiempo se caen, pero el buen humor y la bondad permanecen". Entonces voy a tratar de seguir ese consejo. Yo no me he podido casar porque tampoco he tenido la paz económica, y ahora que estoy recién consolidándome en la cosa de la televisión hay que juntar un capital para proyectarse y estar seguro. Mira, he tenido suegros con plata que me podrían regalar todo, pero quiero sentir que me miren con los ojos para arriba y no hacia abajo.

Paulina Latrach T.

Artículo completo en la edición impresa de Vea.

Junto a sus padres, Roberto Foxley y Verónica Detmer. Ella es periodista y estuvo a cargo durante muchos años de las páginas sociales del diario La Segunda.

La familia Foxley Detmer en pleno durante unas vacaciones en Morrillos, Cuarta Región.

 

"No me gusta que me cataloguen de snob, y si me dicen 'cuico' me da lo mismo, pero no soy tonto. No puedo negar mis orígenes ni me educación" dijo a VEA.

 

"Me quiero casar con alguien que sea mi cómplice intelectual y sexual. Con una chilena o española, pero no con una anglosajona, porque son neuróticas" señala con mucha gracia este seductor de intensos ojos azules.

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